Nuestra vida actual se desarrolla en un medio ambiente estructurado  orientándose hacia el coste, la eficiencia y los hechos.  Lo espiritual se pierde con frecuencia.  Para poder llevar una vida en armonía, llena de  fuerza y prosperidad, cada uno se podrá enriquecer con experiencias basadas en los principios de la naturaleza y de la vida.
Junto con la belleza de la arquitectura y de la  decoración de interiores, ha cobrado mayor prioridad el hecho de volver a considerar  las "funciones" propias de una vivienda.  Para conseguir condiciones vitales como un ambiente cálido, vitalidad y salud, alegría y armonía en la esfera privada, y vigor, claridad y prosperidad en el ámbito profesional, se requiere facultades especiales.   Para promover las cualidades y admitir lo espiritual en la vida, se requiere cierta sensibilidad para el espacio vital, es necesario trabajar en y con la naturaleza, sentir alegría de crear y, ante todo, tener un acceso vivo a las necesidades individuales.
Tómese el tiempo para una decoración que radique en la conformidad espiritual de las partes. Porque la manera de influir en el entorno vuelve a actuar sobre nosotros.